Trabajadores del Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos de Guerrero (IEEJAG), denunciaron ante los medios de comunicación que el director general del instituto, Genaro Rey Meneses, no les quiere pagar (Foto: Notymas)
Acapulco
El Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos de Guerrero (IEEJAG) conmemoró el Día Internacional de la Alfabetización, donde las autoridades entregaron certificados y constancias de estudio a alumnos, así como reconocimientos a trabajadores de entre 10 y 25 años de servicio en la dependencia.
En el evento celebrado en el CETIS 116 en Renacimiento, el director general del IEEJAG, Genaro Rey Meneses recalcó que la educación de los jóvenes y adultos de Guerrero va más allá de sólo alfabetizar, ya que los tiempos actuales exigen que quienes terminaron este ciclo, concluyan también la primaria y secundaria.
Agregó que por tal razón se trazaron metas y objetivos mayores que permitirán que además de inculcar a los educandos el conocimiento de las letras se les proporcione también las herramientas para mejorar sus condiciones de vida a través de un trabajo mejor remunerado.
En su intervención Rey Meneses hizo un reconocimiento a los directivos de las instituciones de nivel básico, media superior y superior que facilitan sus instalaciones para que funcionen los puntos de encuentro y círculos de estudio, pero de manera especial, para la aplicación de los exámenes a los alumnos.
Por último convocó a las personas que no saben leer ni escribir o que no han concluido la primaria o secundaria, a que se acerquen a la Coordinación de Zona más cercana a su domicilio o a cualquiera de las 85 plazas comunitarias distribuidas en el estado, donde recibirán información para cursar sus estudios de manera gratuita.
El alcalde Héctor Astudillo Flores acompañó al gobernador Zeferino Torreblanca Galindo a la inauguración del edificio "A" del jardín de niños "María Luisa Ocampo", ubicado en la colonia Viguri, donde refrendó su compromiso con la niñez y su educación
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El visible contraste entre el estado que guarda la administración pública en materia de educación -recientemente dado a conocer con bombo y platillo en el marco del cuarto informe de gobierno del Presidente Calderón- y los indecorosos resultados que arrojó la prueba ENLACE en estudiantes de primaria y secundaria, nos da una oportunidad preciosa para reflexionar en torno a esto: ¿por qué, si es cierto lo que dio a conocer el secretario de Educación con motivo del informe presidencial, a saber, que la secretaría a su cargo es la más próxima a cumplir con la meta propuesta para este sexenio (en el entendido de que los demás secretarios de despacho tienen sus propias metas), por qué pues, siendo así, los resultados obtenidos no son los esperados? ¿Por qué justo aquí se nos escurre aquí la anhelada correspondencia "inversión=resultados positivos"?
Cuando uno valora lo que gasta México en el rubro educativo, comparando con lo que al respecto se hace en otros países de la OCDE, nuestra reacción no puede dejar de ser de asombro pues efectivamente, la inversión económica está lejos de ser mezquina. De manera tal que el tema que nos ocupa parece tener su asiento en otro lado. La naturaleza de este espacio periodístico me permite sólo esbozar la siguiente sugerencia: el problema tiene, entre otras, dos causas. La primera es que ciertamente se invierte mucho, pero engasto corriente (pago de salarios a la burocracia educativa) y la segunda es que nuestro hemos adoptado un modelo educativo rígido y demasiado intelectualista.
Lo que intento decir con mi primera observación es que el Estado mexicano está vuelto de bruces gracias, en gran medida -y de manera paradójica- a las conquistas laborales de grupos sociales como el magisterio, gremio que junto con los auxiliares administrativos de las escuelas, se lleva hasta un 97 % del total del gasto que anualmente el gobierno destina para la educación; es decir, que para la administración federal invertir en educación es igual a pagarle a los maestros; de inmediato surgen dudas sobre la efectividad de esta fórmula.
Con mi segunda observación, a lo que quiero apuntar es a que con los planes de estudio en vigencia nuestros hijos, si bien aprenden no sólo a memorizar sino también a desarrollar habilidades, estas habilidades no dejan de ser mentales; ¿por qué no, por ejemplo, aparte de la instrucción académica, buscamos que en las escuelas se enseñen -con seriedad- oficios a nuestros hijos? la respuesta es sencilla: porque no nos hemos dado cuenta que la educación es (o debería ser) en gran medida, corporal.
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