La señal era una cáscara de plátano. Eso era lo que en sueños Carlos pisaba al caminar sobre una acera, resbalaba y sufría un golpe en la cabeza; eso era lo que lo enviaba al otro mundo. Sin despedidas gloriosas, sin momentos para reflexionar sus actos sobre esta tierra, sin el último polvo glorificante.
Cada vez este sueño era más real y, Carlos despertaba temblando, con el corazón hecho un motor en llamas quemándole y atravesándole la piel. Rezó. Se levantó de la cama, se duchó, se vistió, preparó un rico desayuno y salió rumbo a su rutina diaria, un trabajo mediocre para un empleado mediocre, caminaba en la acera cuando frente a él se encontró una cáscara de plátano, la miró fijamente como queriendo decirle algo, la cáscara también lo observó y se dijeron cosas en silencio. Se retaban y Carlos dio el primer paso.
Recientes eventos personales me han llevado a poner especial atención a las pláticas de sobremesa, reuniones familiares o de tragos con los cuates, conversaciones entre parejas, confidencias de amigos, cuando viene a colación el tema del amor en sentido romántico o de pareja, y vaya que me he sorprendido al descubrir a mis más de 30 años, que he vivido en una falsa idea respecto al grado de importancia que a ese tipo de amor le damos en nuestra vida.
Creo que desde que tengo noción de lo que es una pareja y una familia (con o sin hijos), supuse que el sustento y origen de éstas es el amor, aunque con el tiempo entendí que no necesariamente es así. El amor, entendido como el sentimiento que nos mueve a endulzarle la vida a alguien, facilitarle el tránsito por este mundo, mimarle, acariciarle, extrañarle, necesitarle, admirarle; amor que nos lleva a ser no sólo solidarios, sino cómplices en los sueños del otro, que nos hace perder la cabeza cuando revisamos nuestro correo electrónico y ese "alguien" no ha escrito o cuando nuestro teléfono celular no suena por más que lo miremos fijamente por horas y que lo dejemos encendido toda la noche.
Así, he tenido que recapitular y recordar que, aunque me parece contra intuitivo, las relaciones de pareja que se forjan teniendo como base al amor, desafortunadamente son las menos. Bajo esa premisa deberíamos distinguir lo que llamamos generalmente "relaciones amorosas o sentimentales" de las simples "relaciones de pareja" en tanto que, las primeras se construyen con interés primordial en el amor y las segundas tienen en juego intereses de naturaleza distinta a éste.
El lector seguramente sabe a qué me refiero cuando aludo a "intereses de naturaleza distinta al amor", puedo apostar que inmediatamente se pensó en intereses materiales, económicos, sociales, laborales, sexuales, etcétera; y es que estamos tan acostumbrados a presenciar ese tipo de uniones que desnaturalizan el amor, que ya nos es indiferente asombrarnos al saber que Anna Nicole Smith, chica de portada de revista y calendario erótico, se casó "por amor" con un millonario que rondaba los 90 años de edad.
La crisis de credibilidad en el amor se agudiza, lo cual preocupa, duele. Ya casi nadie quiere comprometerse y están de moda las relaciones "free", "amigovios", la frase de "en lo que llega mi media naranja, me como tres mandarinas"; estamos distraídos de lo realmente importante, la esencia del amor, la aceptación, la confianza, la entrega, la complicidad, la incondicionalidad, la admiración mutua.
¿Qué nos está pasando cuando, convertimos en éxito internacional, un libro que promete, que con sus consejos, nos convertirá de "tapete" a "chica de ensueño", porque es lectura obligada entre las solteras, por recomendación de unas a otras? ¿Qué nos está sucediendo que debemos recurrir a "argucias" y métodos estudiados para atraer a la persona que nos quita el sueño?
El texto se propone como una herramienta indispensable para cualquier mujer que quiera conseguir el interés de un hombre, el cual se promete obtener una vez que se lee y se aplican las reglas de la autora, que consisten sustancialmente en mostrarnos como chicas inalcanzables, que no buscan jamás a un hombre, causándole frustración para que se fije en nosotras con actitudes que le impliquen un desafío mental o de poder, mostrándonos desinteresadas en él y en una relación sentimental seria, haciéndolo sentir inseguro.
Interesarnos y enamorarnos de alguien y lograr ser correspondidos, no tiene recetas o fórmulas, o al menos en mi opinión, no debería tenerlas, porque desvirtúa al amor mismo.
Una relación basada única y exclusivamente en lo anterior no puede calificarse como una relación amorosa, aunque admito que el aplicar esos principios o lineamientos, puede garantizarnos el interés de nuestro hombre o mujer, según el caso, pero considero que sería por una reacción que huele a instinto animal y no inteligente o humana.
En ese contexto, ¿Qué valor puede tener una relación de pareja basada en un juego de poder o en intereses distintos del amor? ¿Cuánto puede durar? ¿y qué satisfacción emocional nos dejaría al final del día?
¿Acaso no es una chica de ensueño, aquella que aún cree en el amor, sin prejuicios, incondicional, aquel que surge de una mirada, una sonrisa y una conversación?.. aquella que una vez que se siente flechada por un hombre, evidencia su emoción, trata de conquistarlo, muestra disposición al amor y lucha contra los obstáculos para lograrlo?.. y aún ante una respuesta adversa de la vida, prefiere continuar visitando ese café junto al parquecito, para recordar la última vez que tocó las manos de aquel hombre, añorando que él se desafíe a sí mismo y comprenda el postulado de Silvio Rodríguez "La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes.."? la respuesta está en cada uno de nosotros.
Al escribir el libro que hoy comentamos, el profesor Vicente Fuentes Díaz, sin lugar a dudas uno de los intelectuales más brillantes y productivos que han nacido en el estado de Guerrero, señalaba un hecho que ha sido polémico y ha estado presente en la problemática histórica de América, y que quizá sea una de las circunstancias menos estudiadas referentes a la Independencia.
Para nosotros, miembros de una sociedad mestiza, desde el punto de vista sanguíneo y desde el punto de vista cultural, no hay duda de que el General Vicente Guerrero Saldaña es quien verdaderamente nos legó una patria independiente; sin embargo, si esa misma pregunta se la hiciéramos a personajes que aún siguen reivindicando su esencia criolla, seguramente que nos contestarían que el verdadero campeón de esta hazaña se llamaba Agustín de Iturbide. Y es que no me puedo imaginar a un José María Abascal, a un Ayala Anguiano, a un Catón, o a un Fuentes Mares, herederos intelectuales, ideológicos, y por consecuencia políticos de Lucas Alemán, concibiendo a un hombre extremadamente humilde, es decir, a un proletario que sobrevivió por la venta de su fuerza de trabajo, que además era producto de dos razas sojuzgadas, mixtificación que en tiempos de La Colonia se tipificaba como infame , para más, un hombre sin mayor formación académica. Este hombre, que desde luego nunca hubiera sido visto con buenos ojos, departiendo en los suarés de la aristocracia criolla, o en los ambigús de la alta burguesía, o en los brunch de los altos ejecutivos de la empresa y la política contemporánea, es para la mayoría del pueblo mexicano -por lo menos aquel que tiene conciencia de lo que es nuestra historia-, el verdadero paladín de la Independencia, con el adherente de que él sólo y sin recursos ganó más batallas que los más ilustres militares españoles y criollos en un período de once años, que duró su lucha por la Independencia Nacional.
Sin embargo, es justo y necesario que hagamos una evaluación histórica sobre el surgimiento y sobre la culminación de la Independencia, y es que de las cuatro partes que conformaban las sociedades coloniales -y me refiero a las de toda América Latina-, por lo menos tres de ellas aspiraban a la Independencia, pero por diferentes motivos y por métodos diversos. Ejemplo: los criollos, propietarios de tierras y minas, éstos sentían que ellos debían gobernar el continente, pues fueron sus padres o antepasados quienes aportaron su capital y pusieron en peligro su vida y su hacienda, para que España obtuviera un botín inesperado que le dio tres siglos de una grandeza inusitada -y por cierto, a la luz de la historia-, bastante inmerecida. Para los criollos, cada vez que llegaba a la América un nuevo funcionario, fuera virrey o simple recaudador de rentas, era una bofetada por parte de las autoridades metropolitanas, quienes reflejaban en la conseja popular española "vale más una burra manchega que un americano", o, la otra emitida por el Virrey Marqués de Croix que decía " los americanos han nacido para callar y obedecer". Para el criollo esto no sólo les resultaba ofensivo, sino incluso inacatable, puesto que quienes verdaderamente explotaban las minas, los campos de cultivo y todo aquello que enriquecía a España era producto de su actuar. La siempre mal vista encomienda, que fue una forma de pago que la Corona hizo a los conquistadores obsequiándoles prácticamente siervos o esclavos en forma disimulada, suponía para las autoridades de la península, aunado a la dotación de tierras, pago más que suficiente para aquellos mercenarios -fueran soldados de fortuna o hidalgos-, que vinieron desde 1492 a hacer la América .
Hasta ahí llegaba el compromiso de La Corona con ellos, la primera muestra de cómo sería el trato colonial hacia los habitantes de la América es la llegada del obispo Fray Juan de Zumárraga revestido de poderes imperiales y sustituyendo al conquistador Cortés y sus huestes. A partir de ese momento quedaría bien claro: los criollos eran herederos de tierras, peones y riquezas, pero estaban fuera del control político de las colonias. Ese fue quizá el primer gran móvil que cundió por todo el continente al percatarse que cualquier palurdo, por el simple hecho de nacer en la Península Ibérica era superior al más ilustre, informado y valeroso de los criollos.
Los criollos ilustrados son cuento aparte, puesto que la gente ilustrada en todas las sociedades refuerza con elementos educativos su razonamiento, y desde luego su reflexión sobre los grandes problemas del momento que le tocó vivir, y así, vemos personajes como Miguel Hidalgo, como Fray Servando Teresa de Mier, como Francisco Javier Clavijero, como Fernández de Lizardi, como Leonardo Bravo, y otros muchos cuya visión de la Independencia incorporaba a un componente relacionado con el sentir y el padecer de las castas y los indígenas.
El indígena, aunque aparentemente protegido por leyes que había inspirado Isabel La Católica , y afianzado su nieto Carlos V, gozaba de ese pequeño remanso llamada República de Indios , por lo demás, su condición de encomendado lo hacía un siervo o un esclavo disimulado en el mejor de los casos; en el ámbito legal, era considerado como un menor de edad; y, en el ámbito comercial no tenía derecho a facturar nada que valiera más de cinco pesos.
El esclavo estaba aún peor, el código negro, el adorado por un rey francés reglamentaba la trata y comercio a que estaban sujetos los habitantes de África sin que estos tuvieran ninguna posibilidad respecto a la manipulación de su libertad. Al ser capturados y vendidos en las costas africanas perdían su condición de seres humanos y los negreros españoles los ponían en sus bitácoras de carga como " bultos de carbón"; cuando sólo hablaban su lengua materna se les designaba como " bozales"; y aquellos que habían aprendido algún oficio trabajaban ejerciendo el mismo, pero entregando las ganancias a sus amos. En el caso de las mujeres, no importaba su estado civil, ni si tenían familia o no, eran comunes los casos en que la madre era vendida por un lado, el padre por otro y los hijos por otro. Ya en América, las mujeres negras que tenían mejor suerte trabajaban en el servicio doméstico; las menos afortunadas iban al trabajo del campo; y aquellas que poseían belleza física solían ser prostituidas y sus ganancias entregadas al patrón, que si así gustase y después de haber recuperado su inversión cientos de veces, en un acto que él pensaba que le debía ser eternamente agradecido, cuando ya eran mayores e inútiles, a este tipo de mujeres se les otorgaba la libertad.
Es obvio decir que el afán de Independencia para estos seres humanos no podía ser el mismo que el de los criollos poderosos, o el de los criollos ilustrados, y de ahí, que en 1808 fuera en Haití, un territorio absolutamente poblado por negros procedentes del África, en donde se logró la primera independencia en América Latina, mostrando al continente que sí era posible sacudirse a los amos que venían de Europa.
Los mestizos, producto de infinidad de mezclas, que en el estado de Guerrero fueron especialmente ricas, pues además del indio y del blanco se incorporó el negro de diferentes regiones de África, el filipino, el malayo y el chino; para éstos que no pertenecían a ninguna cultura en particular, y que al mismo tiempo formaban parte de varias, las únicas dos certezas en su vida era quién había sido su madre y cuál era la patria donde había nacido. Quizá de ahí, aquella conocida frase de don Vicente Guerrero, que según quienes dicen la oyeron de viva voz contestó a don Pedro Guerrero: " primero tuve patria que padre"; después los poetas se encargaron de darle una forma más armoniosa.
Para el mestizo la lucha era no sólo por gobernar, sino incluso por su supervivencia; los otros eran hidalgos, herederos, terratenientes o profesionistas, él no tenía nada más que su patria, su valor y su convicción de liberarse, por cierto, características que siempre distinguieron al Gral. Guerrero.
Tiene razón don Vicente Fuentes Díaz, los historiadores profesionales, como todos los que él cita, se repiten una y otra vez sin mayor aportación, y en pleno 2010, y con una profusión inmensa de publicaciones librescas y periodísticas, siguen repitiéndose las mismas frases y los mismos hechos, sin que nadie haya querido profundizar en los aspectos más significativos de la personalidad del Gral. Guerrero.
Vicente Guerrero no sólo fue un excelente combatiente, sino que además desde prácticamente su primera juventud rompe incluso los lazos familiares, porque a diferencia de su padre, sus hermanos y su tío, él sí estaba dispuesto a luchar por la Independencia. Morelos afianzó en él ese deseo, y él lo reconstituyó volviéndose la bandera del republicanismo, y posteriormente del federalismo constitucional. Guerrero, tras once años de lucha no anhelaba el poder personal, y a pesar de estar dispuesto a que otros encabezaran la Independencia, no cayó en el garlito de que la Constitución de Cádiz nos hacía iguales a los españoles; sabía que no se trataba de eso. Era la Independencia o la muerte, como se lo señala a Iturbide en su primera carta.
Guerrero une a sus múltiples dones en no buscar el poder, demuestra su generosidad y espíritu de sacrificio al propugnar la independencia y la paz, pero también demuestra que su paciencia y condescendencia tienen un límite, y sin pensarlo volvió a luchar hasta ver la república. De nuevo, no le importó que lo relegaran, siguió sirviendo a su patria, pero ya para entonces se prefiguraba como el gran paladín de la democracia, del federalismo y de la Independencia.
Guerrero era tan importante para la mayoría del pueblo mexicano que sus enemigos pensaron que sólo asesinándolo podrían terminar con su influencia, sabemos que no fue así, el ejemplo del general había dejado semillas, y hoy nuestro país es independiente, es una república, practica el federalismo, se autoproclama una democracia, y a pesar de esto, aún hay quienes escatiman la grandeza del pardo tixtleco. ¡Qué razón tenía don Vicente Fuentes Díaz! En su libro "Revaloración de Vicente Guerrero", nos da los pormenores de su reflexión, la cual suscribimos aquellos mexicanos que sabemos agradecer a nuestros antepasados que dieron su vida, su tranquilidad, y en el caso de Guerrero hasta la consecución de riqueza para legarnos la posibilidad de poder pensar, sentir, escribir y hablar de lo que se nos venga en gana, haciendo extensiva esa libertad a aquellos que por su herencia de cultura y de clase social niegan la grandeza de ese magnífico hombre nacido en la hermosa y cantarina Tixtla.
Y como decía su paisano Ignacio Manuel Altamirano "Guerrero, ese hombre que nos envidian las naciones.. y al cual no valoramos lo suficiente quizá porque está demasiado cerca".
Tixtla es una ciudad que resguarda sus tradiciones y su religiosidad con celo y fervor; esto permite que todo el año haya una fiesta continua y permanente debido a las múltiples celebraciones que se hacen del santoral católico, y del calendario cívico en que se conmemora entre otros personajes, al prócer Vicente Guerrero Saldaña y a Ignacio Manuel Altamirano, los dos originarios de Tixtla.
Entonces que Albino..¿nos tomamos otro "amargo"?
En esta ocasión, a invitación de Albino López Nava, promotor cultural tixtleco y avecindado en la ciudad de Iguala por ya más de 20 años; asistimos a las fiestas del Señor Santiago, patrono del barrio que lleva su nombre. Esto permitió recoger impresiones de algunos lugareños como de Agustina Bello conocida como la "Tía Chata" -que toda su vida la ha vivido frente a la iglesia de Santiago-y del investigador Adrián Santos Juárez, además del propio López Nava; respecto a la celebración que se realiza cada 25 de julio y a la que le antecede un novenario.
Es 23 de julio del 2010, el sol de media tarde se hace sentir de manera sutil en la explanada de la iglesia del Señor Santiago. A los costados se han instalado puestos de comida y de bebidas dulces y amargas. Bajo un toldo se instalaron los futbolitos, un brincolín y juegos mecánicos, las canicas y la ruleta.
Dentro del templo, una familia tixtleca ora con solemnidad ante la imagen de Santiago Apóstol, en un altar rebosante de flores. Cruzo la explanada para dirigirme a la casa de Tía Chata, donde acordamos encontrarnos con Albino. Efectivamente, puntual como un inglés lo encuentro en la calle llegando también a la cita. Tía Chata con su acostumbrada cordialidad nos invita un "amargo", bebida espirituosa de tradición.
Y es ella quien de inicio recuerda que hacia los años sesentas en que le tocó participar en la organización de estas fiestas, se reunían de quince a veinte personas quienes asumían la responsabilidad de recabar fondos para la organización de las celebraciones.."y nunca salíamos peleados", afirma mientras nos acomodamos en la mesa en que cada jueves por más de hace 30 años, sirve la vendimia del pozole.
Oiga Tía Chata y en sus tiempos ¿cómo le hacían?
Con su peculiar acento relata detalles, "no teníamos ni un centavo así que salíamos calle por calle a pedir en el mercado, se pedían los truenitos, los toros y haciendo un mayor sacrificio comprábamos el castillo que costaba setecientos pesos, en esa época que un peón ganaba seis pesos.. siete pesos".
No había desacuerdos cuando llegaba a sobrar algo de especie, "se mataba el marrano y se hacia chicharrón, carne frita y si sobraba un botecito de manteca eso lo repartíamos a partes iguales; igual con los leños y todos contentos. Estábamos bien pobres, solo pidiendo se lograba, ahora no; el que agarra el día es por que ya están los billetes, ya lo va a hacer, por eso cuando pides el día es por que ya tienes harto mezcal y dinero para la música". Albino interviene para comentar que a el en su barrio de San Isidro, participo dos veces como mayordomo, "olvídate.. las sobas y el trabajo".
En esa época se acostumbraba a hacer hachones con ocote, "estos se prendían en las calles, frente a las casas de quienes eran los mayordomos, esa era la señal; ahora al que pone un torito que ha de costar entre 300 y 500 pesos le dan una tinita o un baldecito". Tía Chata abunda; "aquí el que agarraba el 24 para amanecer 25 el mero día, ese era responsable de la corrida de toros". El 24 es la tradicional velada "consiste en velar el pozole, una y se está velando la hora de cantar las mañanitas, a medianoche, a las tres y a las seis, por eso es velada".
Albino recuerda que de niño, fue acólito de la iglesia de Santiago, "el padre nos contrataba y nos daba un tostón o tres centavos de aquellos.. caray, éramos ricos" comenta en medio de una estruendosa carcajada. La charla se da en un ambiente jocoso, nos servimos una segunda ronda de "amargo", mientras revive la imagen de cuando el corral de toros se instalaba frente a la iglesia "ahorita ya estuvieran armándolo".
Artesanos de San Agustín y el Fortín son quienes hacen los llamativos arreglos florales que adornan el arco de la entrada del templo "están hechos de de cucharita, cáscara de maguey; tanto que cuestan, yo hace un año lleve a San Lucas de cucharita y me dicen si se lo hacemos, pero que la camioneta para ir a cortar la cucharita, luego hay que dar de comer, que el engrudo..hay no..", explica enfática Tía Chata.
¿No le digo Doña Nina?.. la fe mueve montañas
Nos tomamos un tercer trago de rigor y decidimos visitar al investigador Adrián Santos Juárez, en el trayecto pudimos conocer a la señora Saturnina Chavarría "Doña Nina", quien es originaria de Coyuca de Benítez y quien llegó a vivir a Tixtla cuando contaba 15 años en la casa que se sitúa a un costado de la iglesia de Santiago. A ella le correspondió donar el torito que se bailó por la mañana, "tenía unos dolores muy fuertes en la cadera y no me podía parar y le decía al señor Santiago, dame tu mano o aunque sea una patada con el caballo para que yo me levante y le ofrecí el toro, lo mandé a hacer; fui con mi nieta Lorena Alcaraz hasta la iglesia y le dije, ya te cumplí ahora tu acábame de curar y ya me salí a bailarlo", "y se hinco-interviene Albino- como se debe de hacer y que ya no se hace". Doña Nina quien acompañada de Antonia Sánchez Cabrera, quien llegó a visitarla de Coyuca nos invitan a comer de manera atenta, más como el "amargo" nos ha mitigado el hambre, agradeciendo decidimos continuar con el recorrido. Santos Juárez, quien a pesar de no haberle solicitado cita previamente, nos recibió de buen humor en la sala de su casa; que a modo de diorama de museo se muestran varias colecciones de obras de arte.
A ver pues Santos, cuéntanos del santo
Adrián Santos Juárez nos explica que después de la refundación de la ciudad en 1550 -por que su fundación es más antigua y se refiere a la población de origen couixca- Tixtla estaba dividido por mitad; de la parroquia del centro hacia la parte norte era república de españoles y hacia la parte sur, república de indios. Santiago Tenalcingo, era el Santiago de españoles y Santiago Tlatelulco el de los indios. Esto permitía que cada una de ellas venerara la efigie de su santo patrono vestido a la usanza respectiva, como el de Tlatelulco; quien usaba calzón, cotón y sombrero.
"Eso no lo decimos nosotros, lo dice el eterno cronista de Tixtla, Altamirano; el describe la posición del corpus en la parroquia y da los datos precisos de cómo iban vestidos esos santiagos que presidian la procesión alrededor de la parroquia, Habla también del linaje propio; mientras de un lado el español, los Astudillo, Basilio, Alcaraz, De la Parra, De Muñiz; todo el linaje que llega de la parte norte de España. Los indios de Tixtla, decía Altamirano, no son indios sencillos, son descendientes de pontífices mexicas, son Teopisquiz, son los dueños que guardan los secretos de la antigua religión Azteca y los pueblos comarcales le rinden tributo; su linaje, Patolzin, Locatzin, Ziantli".
Estas dos partes se fusionan con el tiempo y da como resultado lo que hoy son los actuales tixtlecos, "un mestizaje no solo por lo indígena o por lo español, si no de sangre negra y la asiática; en época de la Nao de China este era el entronque de comercio de la Nao y Tixtla se dedico a la arriería, incluso se cuenta con un mapa de los años 1500, Entronque de Comercio de la Nao la cual atraviesa a Tixtla". Esto repercutió en la gastronomía por el uso de las especias, en los diversos guisos.
Adrián Santos señala que de la celebración a Santiago apóstol se perdió algo muy peculiar; "esto lo contaba mi abuela Cruz Montoya; el 24 en la noche para amanecer 25 salían todos los que tenían animales.. caballos. Junto a sus hermanas o sus esposas paseaban por las calles a Santiago apóstol; eso se perdió".
Abundando sobre esta celebración nos muestra una fotografía que data de 1940 en que se distingue la llegada del padre Miranda quien le daba solemnidad a las fiestas; en la entrada de la plazuela del barrio, la gente a los lados espera que el padre Miranda haga su entrada; "la fotografía esta viendo exactamente sobre la casa de la Chata y de este lado donde vive serafín García, toda esa mancha, paredones de adobe, no había casas divididas; en esta otra secuencia de fotos se aprecia al padre Miranda cuando coloca el altísimo abajo de Santiago".
Explica que hay varias imágenes del Santiago con las familias de indígenas nobles, "mi tía Cristina Juárez tenia ahí en el callejón, ¿sabes donde? -dirigiéndose a Albino López- donde Fernando Bello, donde Juan Bello, ahí a un lado vivía mi tía quien ya falleció y ahí esta un Santiago de tamaño natural con su caballo; también propiedad de mi familia en la calle Hidalgo, esta otro Santiago y los dos cristos". Altamirano dice que después de la evangelización de los agustinos, los indígenas que descienden de familia sacerdotal, son muy religiosos por herencia.
Cerca de las siete de la tarde, salimos a la calle para ver el "encuentro", una caravana con danzas, mojigangas y toritos; Adrián Juárez señala que esto es tradicional, sin embargo este año por falta de recursos no se pudo realizar. Las calles atestadas de gente que esperaba el "encuentro", finalmente se resignan a que no se realizara, y aprovechan para degustar una nieve o un refresco. No pierden la algarabía de vivir las fiestas de Santiago Apóstol en Tixtla.
La recesión económica es el periodo de tiempo en el que desciende la actividad económica, medida a través del declive del producto. En la depresión económica que se alcanza el fondo de la crisis, donde existe el peligro de que la economía se estanque. El estancamiento económico se caracteriza por condiciones de mínimo crecimiento de las actividades productivas o de crecimiento cero. Como el ciclo económico expresa los ritmos o tasas de crecimiento, la recesión es la fase descendente del curso del producto, mientras que el estancamiento es el lapso donde se da la detención del proceso de crecimiento. La primera faceta del ciclo ha durado históricamente un semestre, un año o más y el segundo instante puede durar de meses a varios años, un tiempo suficientemente prolongado.
¿Qué explica la duración de estás fases del ciclo económico? Aunque el movimiento cíclico de la producción capitalista tiene que ver con la renovación del capital fijo, en las fases particulares influyen las expectativas de la tasa media de ganancia esperada. Si las tasas de rentabilidad no son favorables, por mucho esfuerzo que hagan las autoridades para reanimar la economía, ésta no responderá favorablemente hasta en tanto no se garanticen cuando menos lo niveles de utilidades anteriores a la crisis y de ahí para arriba. Cabe mencionar que en este proceso los monopolios llevan mano.
¿En qué punto del ciclo se encuentra la economía mexicana? Para poder responder, veamos algunas características de la crítica situación económica: 1) Un alto nivel de desempleo que rebasa más de la mitad de los 47 millones de personas que conforman la PEA del país: más allá de las cifras alegres del INEGI y de las ambiciones del hacendario cordero delamadrista, hay alrededor de tres millones de desempleados (oficialmente 2.5), el número de ambulantes llega a los 16 millones, un millón de emigrantes están latentes o en proceso, subsisten un sin número de ninis (ni estudian ni trabajan) y unos 15 millones (de los 36 que son) de jóvenes entre los 15 y 29 años sin positivas expectativas reales de empleo, orillados a adoptar la cultura de la muerte para huir de la pobreza.
2) Una baja demanda de los consumidores en relación con la capacidad productiva: hay una caída de más de 20% en el consumo de bienes y servicios, por lo que la gente ya no va a la tiendita o al súper porque no tiene empleo, gana menos, gasta menos, lo cual provoca la caída del mercado interno; 3) Como consecuencia los precios han aparentemente bajado o permanecido estables. Las cifras oficiales apenas registran el incipiente movimiento del índice de los precios al consumidor; y 4) La quiebra de empresas como Mexicana de Aviación y otras que están en ciernes, porque el 32% de las empresas en concurso mercantil han llegado a la etapa de quiebra. Esta breve revista permite atestiguar que la economía mexicana está estancada en el punto más bajo del ciclo, además de que se encuentra en una posición muy vulnerable.
Varios elementos confirman la fragilidad económica de México: 1) El predominio de más de 70 % del sector servicios -que los "neoliberales" han potenciado de sobremanera-, sobre el conjunto de las actividades económicas, cuya reactivación depende de la reacción de los sectores de la producción material y de la demanda externa, es como una monoeconomía que no garantiza futuro económico; 2) Los depredadores monopolios están como buitres al acecho ante el eclipse de los mercados, para succionar y capitalizar las ganancias del estancamiento productivo, en detrimento de las demás empresas; 3) La economía estadounidense está muy lejos de iniciar un proceso sostenido de recuperación, el desempleo araña el 10 % y la producción material no responde; 4) Está en ciernes una crisis global de alimentos generada por los desastres naturales, que seguramente afectará la economía doméstica; 5) La crisis económica ha hecho más violento el país al avivar el crimen y el descontento civil, reforzados por la guerra antinarco en territorio mexicano dirigida por la DEA, donde el Estado "mexicano" combate a ciudadanos mexicanos (ya veremos -como ha sido siempre- que los bandidos de hoy en el futuro la historia los hará héroes).
6) La "sorprendente" actitud histriónica de los ricos al ofrecer una dádiva a los desposeídos y el impulso a la una "iniciativa" basada en el esquema neoporfirista de los "científicos", está anunciando el peligro económico nacional que pende sobre el país; 7) El creciente y testarudo empeño de los gobiernos en hacer la vida difícil a los mexicanos con restrictivas y aberrantes medidas expoliadoras de los ingresos ciudadanos; y 8) La pomposa macabra exhibición de los despojos de los españoles (del híbrido Pípila ni se acuerdan) que "participaron" en la "independencia", además de ser una deliberada afrenta a la nación azteca, es un mal augurio en las actuales condiciones en que se encuentra el país, es muy posible que se de la unidad nacional bajo el grito de "¡Abajo el mal gobierno!".
La convulsión del capitalismo monopolista mundial y su expresión doméstica, ha destruido la herencia mexicana y su increíble inestabilidad ha sumido al país en una seria crisis económica, en un contexto social de adjudicación papista de inconsensadas, desatinadas y erráticas acciones de Estado, punitivas y de exterminio excluyente, de los señores de la guerra contra el narcotráfico. México vive una etapa de crisis sin precedentes, que tiene como expresión constatable una recesión que inició hace cerca de dos años, mutando poco a poco en un estancamiento productivo, y que muestra debilidades estructurales que dificultan la toma de medidas adecuadas para superar esta difícil situación. ¿Qué hacer? Es urgente un emprendimiento público de acción e iniciativa, que sea algo más que maquillaje propagandista que oriente, organice y dirija la economía estatal y también la economía privada, en función de los intereses del país. En esta crítica trama cabe parafrasear a Francis Bacon: Hay muchos medios de hacerse rico, pero muy pocos de hacerlo con honradez; la economía es uno de los más seguros, a pesar de que tampoco es del todo inocente.
Con el propósito de captar las diversas luchas sociales, juntar los muchos rostros y palabras de México y mostrar que todas estas historias tiene un lazo que las une, Nicolás Defossé, cineasta y documentalista de origen francés, se lanzó hace cuatro años a seguir el recorrido del llamado Delegado Cero del EZLN y la otra campaña , realizada en 2006, a lo largo del país, para tratar que este pueblo invisible se vuelva visible, a través de todos estos testimonios de la diversidad.
El resultado fueron 450 horas de material fílmico levantado, concentrado en dos horas de duración de ¡Viva México!, que muestra toda una pluralidad de movimientos sociales que va desde la lucha de los migrantes mexicanos en Los Ángeles, California, EU; los movimientos de resistencia de campesinos de Juchitán, Oaxaca, para prohibir la instalación de postes para producir energía eólica; la resistencia de los campesinos agrupados en el Cecop para evitar la construcción de la presa La Parota, en el estado de Guerrero; la trágica represión del movimiento de San Salvador Atenco en contra de la construcción del nuevo aeropuerto, en el Estado de México; hasta la lucha de los indígenas de la meseta purépecha, en Michoacán.
Aunque de manera breve, las historias van desde Chiapas a Quintana Roo, de Yucatán a Oaxaca, de Nayarit a Colima, de Michoacán a Guerrero, hasta llegar al Distrito Federal.
"En un viaje de las montañas del sureste mexicano a la frontera norte con Estados Unidos, el subcomandante Marcos y el pueblo de México dibujan el rostro olvidado de un país. Una celebración de la lucha por la tierra y la dignidad", dice la sinopsis.
Precedida de premios y participación en festivales, el documental ¡Viva México!, ha comenzado su gira por diversos estados del interior de la República Mexicana, recorrido que comenzó el pasado 20 de agosto en la Ciudad de México y culminará el 30 de septiembre en Oaxaca.
En entrevista para este medio, Nicolás Defossé, señala "lo que busqué es mostrar el rostro del pueblo, las palabras son crudas, pero también busque cierta poesía de la rebeldía, su dignidad. A tratar de juntar muchos rostros y muchas palabras que puedan conjuntar un rostro del pueblo, ver en todas estas historias los lazos que las unen, que las luchas no son aisladas sino que son parte de un todo más grande."
"Ahora que están las celebraciones oficiales del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana, podemos mandar un mensaje diferente: los herederos de zapata no están muertos, están vivos y están luchando por su tierra en las cuatro esquinas del país y del otro lado de la frontera", dice el documentalista.
¿Un documental muy crudo?
Si, solo en algunas partes, sobre todo en el arranque realizado en Los Ángeles, California, EU, donde se ve el despojo de mexicanos que trabajan de vendedores ambulantes, donde la policía les quita sus herramientas de trabajo y también la parte de San Salvador Atenco, en el Estado de México.
El intento fue, aparte de regresar a la gente del pueblo este pedazo de historia reciente, buscar una cierta esencia del pueblo. En este eje de la lucha por la tierra, la lucha por espacios de trabajo de una vida digna. Por eso la cinta es idealista y realista, idealista porque se trata de una idea que se trata de acercar al pueblo y realista porque los testimonios son fuertes, por ejemplo los de Atenco, son imágenes crudas.
¿Cuál fue tu impresión de la lucha de los campesinos guerrerenses en contra de la construcción de la presa La Parota?
Sin titubear, Defossé, explica: "El fenómeno de la lucha de La Parota es impactante, ahí enfoqué un grito, lo que en otras partes se dice de manera moderada, ahí se escuchan los gritos con la convicción tremenda al decir: vamos a mostrar porque el Estado de Guerrero se llama Guerrero , que hay guerreros y guerreras, que están dispuestos a morir por la madre tierra y yo sé que no solo es un discurso".
Lo que viven en el estado de Guerrero -comenta- tienen esta forma de expresarse. "A veces puede parecer exagerado, pero a mí me gusta también, porque se siente un ánimo tremendo de comunicación. Recordar las personas de La Parota, al Cecop que lograron parar este megaproyecto, aunque aún no se termina, ya que siempre pueden regresar al día siguiente, como los de Atenco pararon el Aeropuerto; parece tener un impacto mundial realmente muy importante, porque si mira uno en otras partes del mundo, no hay este grado de rebeldía, hay la dignidad siempre de la gente, pero a veces la impotencia, aquí se ven victorias. Eso es lo importante, que México está enseñando al mundo el nivel de los movimientos sociales.", agrega de forma pausada.
Antes de hacer la última pregunta, Nicolás Defossé, se adelanta para señalar: Quiero disculparme con los guerrerenses por no llegar con la gira al estado de Guerrero. La gira que se está realizando es totalmente independiente, dependemos mucho de las invitaciones y los contactos. Pensamos que sesenta fechas es mucho, pero también la idea era que hiciera impacto, se ha logrado, mucha gente ya está enterada ahorita. Repito, dependemos mucho de los contactos y no pudimos hacer una gira de seis meses, por eso lo hicimos de mes y medio. Es un experimento ofrecer estas proyecciones totalmente gratuitas. Yo creo que es una buena experiencia, debemos de tener una evaluación cuando termine esta gira, hay posibilidades de armar una segunda gira.
Quisiéramos ir a todos los lugares, pero confiamos mucho en las personas que compraron la película que la pueden enseñar o exhibir. En México lo que queremos es que esto se vuelva parte de la memoria colectiva del país. Confiamos mucho de que el pueblo se apropie de la película y ellos mismos empiecen a rolarla, a prestarla o copiarla. Que ¡Viva México! sea parte de la cultura popular.
A la par de la proyección del documental, se exhibe la exposición fotográfica "La otra mirada" que es un colectivo de fotógrafos que juntaron sus fotos del recorrido de 2006, fotos e historias que completan la película.
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